Reciban un fraternal saludo en este mes de agosto, mes del inicio del año escolar, mes de la Solemnidad de La Asunción de la Santísima Virgen María.
En el marco del XXV Aniversario de nuestro Santuario, (Nuestras Bodas de Plata) las fiestas marianas adquieren una especial relevancia. Por eso queremos dedicarle unas líneas a este dogma de la Iglesia que fue proclamado por el Papa Pío XII en el año 1950.
El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. "La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).
La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.
"¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!" Luc. 1,39.
Fraternalmente,
P. Giovanni Ruiz Esquivel, Ph.D
RECTOR