Febrero 2012
Estimados/as peregrinos/as:
Reciban un fraternal saludo en este mes de febrero, deseando que el amor a Jesús y de María reinen siempre en nuestros corazones. Hagamos nuestra la oración de la persona enamorada:
“Señor Jesús, en mi corazón, se ha encendido el amor por una criatura que tú conoces y amas. Tú mismo me la has hecho encontrar y me la has presentado.
Te doy gracias por este don que me llena de alegría profunda, me hace semejante a Ti, que eres amor, y me hace comprender el valor de la vida que me has dado.
Haz que no malgaste esta riqueza que tú has puesto en mi corazón: enséñame que el amor es don y que no puede mezclarse con ningún egoísmo; que el amor es puro y que no puede quedar en ninguna bajeza; que el amor es fecundo y desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir en los dos.
Te pido, Señor, por quien me espera y piensa en mí; por quien camina a mi lado; haznos dignos el uno del otro; que seamos ayuda y modelo.
Ayúdanos con tu gracia a crecer en nuestra relación, a su grandeza, a su responsabilidad, a fin de que desde ahora nuestras almas dominen nuestros pensamientos y los conduzcan al amor verdadero. Te lo pedimos por medio de Nuestro Señor Jesucristo, Amén.
Felicidades en el mes del amor y la amistad!!!
Fraternalmente,
P. Giovanni Ruiz Esquivel, Ph.D
Rector del Santuario
Reciban un fraternal saludo en este mes de febrero, deseando que el amor a Jesús y de María reinen siempre en nuestros corazones. Hagamos nuestra la oración de la persona enamorada:
“Señor Jesús, en mi corazón, se ha encendido el amor por una criatura que tú conoces y amas. Tú mismo me la has hecho encontrar y me la has presentado.
Te doy gracias por este don que me llena de alegría profunda, me hace semejante a Ti, que eres amor, y me hace comprender el valor de la vida que me has dado.
Haz que no malgaste esta riqueza que tú has puesto en mi corazón: enséñame que el amor es don y que no puede mezclarse con ningún egoísmo; que el amor es puro y que no puede quedar en ninguna bajeza; que el amor es fecundo y desde hoy debe producir un nuevo modo de vivir en los dos.
Te pido, Señor, por quien me espera y piensa en mí; por quien camina a mi lado; haznos dignos el uno del otro; que seamos ayuda y modelo.
Ayúdanos con tu gracia a crecer en nuestra relación, a su grandeza, a su responsabilidad, a fin de que desde ahora nuestras almas dominen nuestros pensamientos y los conduzcan al amor verdadero. Te lo pedimos por medio de Nuestro Señor Jesucristo, Amén.
Felicidades en el mes del amor y la amistad!!!
Fraternalmente,
P. Giovanni Ruiz Esquivel, Ph.D
Rector del Santuario
